miércoles, 18 de julio de 2007



Bueno aquí va mi segunda entrada, que si, ya es mucho más fácil que la primera. Puedo tener mil errores al escribir, pero bueno nadie nace aprendido y no me gustaría verme como una de esas personas que no hacen nada por miedo a fracasar.
Hoy ha sido un día extraño en mi vida, pero solo porque estuve yo raro emocionalmente; que por lo demás genial.
Ahora dejo aquí este relato,que no tengo ni idea de que tal salió:

Una mujer cargada con un maletín de herramientas llamó a la puerta. Era alta y delgada, con una larga melena recogida en una coleta, su rostro afilado demostraba seguridad y vestía un uniforme azul impecable. Pulsó el timbre otra vez más, se escuchaba en el interior el ruido de un televisor por lo que no desistía a marcharse sin más.
Al cabo de un rato se movió la maciza puerta de cedro, dejando un resquicio por el que asomo su cabeza un canoso anciano. Acto seguido, al leer en un pedazo de papel la palabra fontanero, vio que era la persona a la que esperaba; el octogenario abrió la puerta por completo y con un gesto con la mano acompañado de un pase que pronunció con un hilillo de voz, hizo entender a la muchacha que entrase.
-Perdón, por tardar en abrir. A estas alturas, en cuanto uno se da cuenta, ya esta dormido con la cabeza apoyada en la mesa.- se disculpo franco, mientras andaba ayudado por su bastón de cabeza de gaviota hacia el cuarto de baño.- Ahí es, lo intentó arreglar mi hijo, pero quedó completamente desconcertado. La cosa es que cuando abro el grifo de agua fría, ves, todo va bien; pero cuando abro el del agua caliente el suelo se encharca y eso que los dos vierten al mismo desagüe.
El rostro de la mujer se arrugo extrañado.
-Es raro, si. Déjeme echarle un vistazo.
Se agachó en el suele en frente de la tubería que perdía solo el agua caliente. Abrió el maletín que tenía a su lado, con la intención de encontrar algo para ver el problema desde dentro, lo intentó primero con la llave inglesa y al ver tras duros esfuerzos que era inútil, cogió el cortatubos y cortó una sección de aquel conducto.
El anciano miraba con curiosidad a unos pasos a la derecha de esta, ella tenía un rostro tan firme que le reconfortaba y le hacía creer que tenía gran experiencia en la materia.
La fontanera abrió primero el grifo de agua fría y vio como el agua caía recta, ya que la tubería era perpendicular al suelo, y casi no salía por fuera, aun faltándole una porción considerable de tubo. Ahora tocaba accionar el del agua caliente, giro la manilla y esta vez la sorpresa si que se plasmó en su rostro, el agua escapaba por la sección cortada ignorando la fuerza de la gravedad para quedarse en el suelo.
-Esto es rarísimo el agua caliente por alguna extraña razón se niega a marcharse por el desagüe, en cambio el agua fría se marcha sin la menor resistencia.- declaró su confusión la desconcertada trabajadora.
- ¿quién es usted? ¿Y qué hace en mi cuarto de baño?- grito asustado el anciano a la vez que retrocedía unos pasos.
- Soy la fontanera, usted me abrió la puerta- explicó mientras que comprendía que el anciano debía sufrir algún tipo de enfermedad neurodegenerativa y se preguntaba como podía haberle parecido tan lúcido antes.- ¿no lo recuerda?
- No, no recuerdo haber hecho eso. Los recuerdos son curiosos, si muy curiosos, algunos se niegan a marcharse por mucho que uno pueda desear y en cambio otros se van por el desagüe sin oponer resistencia alguna...

Posted by Esteban at 14:45

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