jueves, 26 de julio de 2007




Y esta vez no me equivoco, el blanco gana al verde; sin embargo desearía estar de nuevo equivocándome y avergonzándome de lo exagerado que soy, mientras me baña esa luz que eclipsa al sol.
Me gustaría montarme en esa fantástica montaña rusa que me hacía gritar de miedo y emoción en las bajadas; me demostraba la facilidad con que las cosas pierden y ganan sentido, en sus loopings; y me hacía sentirme el rey del mundo en lo alto del cielo.
Ahora ya no hay subidas, ni loopings ni bajadas, camino por el aburrido suelo llano buscando por el día dientes de león para pedirles a todos el mismo deseo y por la noche luciérnagas que desgraciadamente se niegan a compartir su luz conmigo.
Es complicado olvidar que caminas al caminar, ríes, sonríes, gritas, lloras, juegas, lees, nadas, saltas, arañas, piensas; pero ya nada es igual y solo queda silbar con fuerza como en aquel sueño en el que así las ilusione se podían salvar, pero nadie escucha y de nada sirve ya.
No queda otra, ya no se puede volar, habrá que gastar el tiempo en andar espoleado por la fuerza normal.
Ya no amanece como antes, el sol ha perdido parte de su luz. Solo es una inmensa esfera de fuego y violentas explosiones ¿Cómo iba a poder ayudarme?
Y solo queda andar por andar, por no poder dormir una eternidad; con el sueño de que el Sol recupere su brillo escondido detrás de mi sonrisa, espero de nuevo.

Somos dos.
¿Para que queremos más?
-Pensamos, antes de matarnos

Íbamos hacia el cielo y al compás
Sabrá dios que pudo soltarnos
O soltarnos

Ardió el colchón
Donde tu y yo
Mojamos nuestros flacos huesos secos
Tiritando y un amor tan prieto y dulce
Como no pensé que habría algo tan dulce en tu voz

Y esto es solo una aproximación
Solo una aproximación
Solo una aproximación
Y esto es solo una aproximación
Solo una aproximación
Solo una aproximación

Quiérenos, al destino, quiérenos
Déjanos, antes de acostarnos
Júntanos, al camino, júntanos
Otra vez, antes de matarnos.

Ardió el colchón donde tú y yo
Empapamos nuestros flacos huesos secos
Tiritando y un amor tan prieto y dulce
Como no pensé que habría algo tan dulce en tu voz

Posted by Esteban at 4:51

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