sábado, 22 de septiembre de 2007


Un estridente ruido provocó que abandonara el país de los sueños para volver al mundo real. ¿Qué era ese ruido? ¿Era Peter Pan anunciando con un graznido como de costumbre su regreso al País de Nunca Jamás? ¿Traería consigo el final del cuento aquel del príncipe que no encontraba a la dama del zapatito de cristal? No, desgraciadamente no era el pillo de Peter graznando su llegada, sino que era la sirena del instituto que indicaba que mis minutos de recreo se habían agotado.
Que difícil le es a uno acostumbrarse a esta rutina de nuevo, que vuelvan a importar el día del mes y de la semana, que haya que acostarse y levantarse antes, tener que atesorar el tiempo que estoy en el ordenador…

Pero hoy no escribo esta entrada para hablar de la vuelta al instituto y todo lo que ello conlleva. Esta entrada tienen como misión principal ser una esquela, tranquilos no se me ha muerto nadie cercano, pero si a muerto la preciosa imagen que tenía de un ser querido. Era una persona que consideraba especial, inteligente y buena y, al fin y al cabo, estupenda; pero hoy es el fatídico día en el que veo la cruda realidad y esta es que se ha deteriorado y estropeado hasta un punto en el que toda mi ternura, amor y respeto hacia esa persona ha quedado reducido a un poderoso deseo de vomitarle en la cara.
Obviamente me guardaré el vomito para otra ocasión y ahora guardaré un minuto de silencio por su muy dolorosa muerte, ya que, en su momento, llegó a ser la persona a la que más quería,
Es muy triste que el mundo mate de esta forma a las personas, despojándolas de su valor e inyectándoles su veneno, que hará que se conviertan en esos seres antropomorfos, cuya diferencia con las personas es que al mirar su interior te provocan arcadas.

Posted by Esteban at 14:23

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