miércoles, 14 de noviembre de 2007


La visión de Aedi se tornó opaca durante unos segundos y poco a poco la oscuridad fue dando paso a confusas lineas, como las que aparecen en un canal de televisión que está codificado. Estas, fueron enredandándose y anudándose hasta formar las paredes de un estrecho túnel, el cual acababa en una cegadora luz.
Esa refulgencia era diferente al resto de luces, tanto que provocó en Aedi cierto miedo, por lo que intentó alejarse de ella. Pero, a pesar de sus esfuerzos por distanciarse, fue arrastrado hacia ella como si estuviesen ejerciendo una fuerte tracción en cada uno de sus átomos en dirección a ella. Poco después, la luz saturaba sus ojos cerrados y le quemaba la piel.
El dolor fue efímero como un batir de alas de un colibrí.
Aedi abrió los ojos de nuevo, pero estos sólo fueron capaces de vislumbrar figuras amorfas de diversos colores flotando por todos los lados debido a la fuerte luminosidad sufrida por estos anteriormente. Lentamente estas machas multicolores fueron desapareciendo, dejando ver con ello la habitación en la que se encontraba. Poco tardó en reconocer que se trataba del despacho del jefe de estudios de su primer colegio y al hombre que se erguía detrás del clásico escritorio.
- ¿ Qué es esto? - Preguntó Aedi intentando conseguir una explicación lógica de todo lo que estaba pasando como respuesta.
- Esto es la sala de las Careolas. Aquí llegan todos los haudmortuus como tú.- contestó el hombre sin esperanza de haber saciado las preguntas de su antiguo alumno.
- ¿Los qué? No entiendo nada...
- No pierdas los nervios. Recuerda que acabas de tener ahora mismo un accidente de coche junto con tu mujer. ¿Te acuerdas?
En el momento que su cerebro asimiló la información recogida por sus oídos, miles de fotogramas golpearon como una impetuosa ola a su cabeza. Se vio a si mismo conduciendo, dando una curva perfectamente y, derrepente, cegado por la luz solar. Y poco después le sucedieron las imágenes en las que impactaba contra aquella ladera de la montaña.
Y todo por haberse olvidado de las gafas de sol...
-¿Estoy muerto?- exigió saber asustado,
- No, no estas ni vivo ni muerto y eso es la única razón por la que estás en en esta habitación hablando conmigo ahora.
- ¿Y que se supone que tengo que hacer aquí?
-Elegir
-¿Elegir qué? ¡Hable claro ya de una vez! - gritó desesperado.
- Si vivir o morir. Ahora los equipos médicos están tratando de reanimarte y cuando un ser está entre la vida y la muerte, cosa que sucede en contadas ocasiones, se les otorga la libertad de escoger su propio camino aquí.
- Vaya estupidez, está claro que quiero seguir viviendo. ¿ Para eso me traen aquí y me llevo este susto?
- Hay algo que debes conocer antes de tomar tu decisión. Tu mujer no ha tenido tanta suerte como tú, lo siento, pero ella ha fallecido en el acto.
Las palabras quedaron suspensas en el aire y crearon una gran reverberación en la cabeza de Aedi: Fallecido en el acto, fallecido, fallecido, fallecido, fallecido...
- Carla.. no...- rogó su voz.
Silenciosas y brillantes como estrellas fugaces, dos lágrimas corrieron por sus mejillas hasta extinguirse al caer al suelo.
- ¿Y si decido la muerte que será de mi?¿ Iría a un cielo o a un paraíso o a un lugar parecido? - pregunto conmocionado por la agónica información.
- No, claro que no. Humanos nunca cambiareis, siempre soñando y deseando mundos imposibles.
- ¿Y entonces no hay una vida después? ¿Todo se acaba aquí? ¿ Dejaré de existir por toda la eternidad?
- Oh no, no. Eso nunca, nunca dejarás de existir. Una cosa es estar vivo y otra muy diferente es existir. Deja que te explique. Tú dispones de cuasi infinitas configuraciones atómicas que lograste mientras estabas vivo en tu mundo temporal.
Siempre existirás porque tus configuraciones son factibles a que la sabia naturaleza las cree de nuevo. Con tu cerebro humano esas probabilidades te parecerán despreciables; pero, ante la eternidad, por pequeña que sea una probabilidad con tal de ser mayor que cero, acabará cumpliéndose, es decir, será un suceso seguro.
No obstante, debes comprender que existes en las configuraciones que has creado y no en más. Existes con el recuerdo de tus padres desde que los conoces y sería imposible que en otra de tus vidas vivieras tú sin tener ese recuerdo. Tus configuraciones son las que son y no las podrás cambiar. Por ejemplo, si amas o odias a una persona en varias configuraciones estructurales dadas de tu vida, en tus siguientes vidas amarás o odiarás de nuevo a esa persona, ya que no existen configuraciones tuyas en el mismo momento temporal que carezcan de esos sentimientos y las configuraciones que no eres tú, ya no tienen que ver contigo. Como mucho podrías ser alguien muy semejante a ti con otra vida diferente, pero no viviría en tu universo.
-¿En dónde?
- Pienso que ya sabes suficiente como para decidir... Pero bueno, si tanto te interesa, te diré que este es sólo uno de los infinitos universos que existen, aunque en este caso la palabra humana infinito se queda muy corta se mire como se mire, y en cada uno de ellos existen otras configuraciones diferentes y en algunos habrá muchísimas que se parezcan a ti, pero tú solo eres tus configuraciones y tu vida, por mucho otras se puedan parecer.
- Entiendo
- No, no entiendes nada en realidad, te lo he simplificado tanto que ha perdido la mayor parte de su gracia, pero bueno no te preocupes por eso. Preocúpate por la decisión que has de tomar.
- Ya me he decidido.
- Dime pues.
- Morir. Prefiero pasarme infinitas vidas feliz con mi mujer que crear nuevas configuraciones de mi ser en las que esté lleno de dolor, melancolía, angustia y en las que ella se haya transformado en tan sólo un recuerdo. Además, ahora que sé que siempre existiré, sólo pienso en reencontrarme con ella, aunque sea siendo conceptos abstractos, pero existentes. ¿Es eso lo que son las configuraciones sin materia no?
- Si, has captado lo suficiente. Y que sepas que en mi opinión no has decido mal, ni mucho menos. La mayoría de los otros seres inteligentes, en condiciones similares, suelen escoger lo mismo que tú, aunque teniendo en cuenta que eres un humano, ya es algo más sorprendente. Ah y tranquilo, volverás a vivir, siempre sucede, una y otra vez... Además es una feliz vida la que has llevado. Y como no tenemos nada más que hablar, nos despedimos ya ¿De acuerdo?
- De acuerdo- anunció con la voz llena de seguridad.
-Siempre es un placer volver a hablar contigo, Aedi - le comentó el jefe de estudios y con un guiño de ojo hizo desaparecer el cuerpo de Aedi en una nube de luz azul, de la cual incontables, invisibles y etéreas composiciones se esparcieron por la existencia real.

En el silencio de la habitación, el ente con la forma temporal del serio profesor murmuró unas palabras para si:
- Infinitas veces ha venido aquí este Aedi y todas elige lo mismo. Esa chica tiene que ser muy especial, es una pena que nunca vaya a venir por esta sala.

Posted by Esteban at 14:37

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