sábado, 29 de diciembre de 2007


Aquí estoy de nuevo, rozagante gracias a la Antigua y bella Roma. Y como para no estar satisfecho con el viaje: he pasado un buen tiempo con mi familia, a pesar de las discusiones; me he maravillado con grandiosas obras de arte; he tenido tiempo de sobras para olvidarme de todo, también para pensar; pero, lo mejor de todo es que me siento más feliz.
Sí, alegres es como se nos ve en la foto de arriba a mi hermana y a mi, además aprovecho a añadir lo contento que me pone que mi corrector no se vea en absoluto tanto en la foto como en la realidad. Y volviendo a la fotografía, os confieso que ya no recuerdo exactamente de qué calle se trata, pero me arriesgo a inferir que es una que o bien va a parar a la vía del Corso, o bien a la Fontana de Trevi, o al Panteón, o alguna de las plazas céntricas más transitadas como son la de España, la del Pópolo, la Navona o Campo dei Fiori o Barberini, ya que después de haber visto la mayoría de los monumentos importantes nos dedicamos a pasear tranquilamente por el centro.
Otra de las cosas que más me han gustado son los pequeños detalles, como haberle dado la mano a un hombre invisible, encontrarme con un Mcdonalls elegantemente decorado con cuadros y muebles de diseño, escuchar canciones navideñas tocadas nada más y nada menos que con copas llenas de agua, olvidar la diferencia de lo tridimensional y lo dimensional con la beldad y el juego perfecto de perspectivas de las pinturas de la Capilla Sixtina, ver la cola más grande de mi vida al ver el kilométrico río de gente que trataba de entrar en los museos vaticanos, ser apuntado con un láser en los ojos por un miembro de la guardia suiza, llorar de la risa con los monólogos de mi madre, darle la mano de nuevo a mi hermana como hacía antaño...
Todo esto y mucho más haría un buen resumen de lo que fueron para mi estas vacaciones, pero ahora ya me despido que me es muy tarde y me tengo que ir a soñar.


Cuando uno sabe en sueños que sueña, está a punto de despertarse. Yo me despertaré en seguida. Quizás este juego no es otra cosa que el primer rayo de sol del amanecer de otra realidad que se cuela debajo de mis párpados cerrados.

Y todo lo malo empieza con el olvido de una añoranza. Bueno no. Comienza antes, comienza siempre con una esperanza perdida.

Pero si es un corazón lo que late, ¿de quién es? ¿De un hombre? ¿De un animal? ¿De un ángel, tal vez?

Todo es sueño. Sé que todo es sueño. Siempre lo supe desde que empecé a soñar que yo existía: este mundo no es real.

Ya es bastante asombroso que yo exista. Pero aún es más asombroso que pudiese hacerme tan viejo. Me esforcé, damas y caballeros, hice lo posible. Me dije: Si todos los demás soportan este mundo, cuando seguro que tampoco les resulta más fácil que a mi...
Yo he esperado toda mi vida y me he hecho viejo con la esperanza de despertar, y mirad dónde estoy. Les envidio a todos por su despreocupación. Yo estoy preocupado.

por eso he escrito una canción desesperada,
por todos los amores muertos, las pasiones agotadas
porque este es nuestro último encuentro,
nos merecemos un buen recuerdo
mañana para ti yo habré muerto


Así que hoy te pediré otra vez
que digas con la boca bien grande
con tu boquita de caramelo
hoy dímelo,dímelo,dímelo...

dime TE QUIERO!

Posted by Esteban at 17:16

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