sábado, 8 de diciembre de 2007


Pues hoy escojo esta foto; mas no os hablaré de la belleza del mar, ni del placer de sentir la brisa marina en la piel, ni del impacto de las olas contra las rocas, ni de las cosquillas que hacen las arenas cuando se cuelan entre los dedos de los pies, ni de hermosas mujeres, con largos vestidos que bailan en el viento y que fuerzan la vista intentando vislumbrar en el horizonte el barco de su amado, sin más compañía que el ronroneo de las olas y el palpitar de su corazón.
No, hoy prefiero hablaros un poco de mi vida.
Me apetece compartir con vosotros un pequeño y travieso recuerdo que hoy ha irrumpido en mi cabeza pidiendo a gritos ser resucitado.
Esta reminiscencia de mi infancia se sitúa en un día soleado del verano del 96. Recuerdo que en la playa la marea estaba muy baja, tanto que quedaban al descubierto decenas de grandes y oscuras rocas que acostumbraban a estar sumergidas incluso durante la bajamar.
Como no, gracias a mi innata curiosidad, para mi todas esas rocas nuevas eran paraísos por descubrir y, movido por este deseo, me lancé a explorar.
Todas ellas tenían sus singularidades, pero por encima de todas las demás, una me cautivó en especial. Además de tener una gran charca de agua salada, propiciada por un abobamiento natural de su superficie superior, tenía bañándose en esa especie de estanque a tres coloridas estrellas de mar. Dos eran de un púrpura intenso y una de un amarillo anaranjado. Estas me encantaron y maravillaron, aunque no era la primera vez que veía ni que cogía una, siempre me han provocado ese efecto.
Después de haberlas encontrado, me pasé el día buscando más y más para juntarlas a todas en la charca y, gracias a todo ese nuevo mundo, antes oculto bajo las aguas, encontré decenas de ellas y cada cual me parecía más bonita que la anterior.
Quizá no fue el día más feliz en mi vida, ni el que más soñé, ni en el que más me enfadé; pero si fue el día en el que más estrellas de mar vi, toqué y reuní en el mismo lugar y, al fin y al cabo, mi vida sin los pequeños momentos no valdría nada.


-Fantasía no tiene límites...
- Eso no es cierto, ¡mientes!
- Niño tonto, no sabes nada de la historia de Fantasía. Es el mundo de las Fantasías humanas. Cada parte, cada criatura, pertenecen al mundo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por consiguiente, no existen límites para Fantasía...
- ¿Y por qué está muriendo entonces...?
-Porque los humanos están perdiendo sus esperanzas y olvidando a sus sueños. Así es como la Nada se vuelve más fuerte.
- ¿Qué es la Nada?
-Es el vacío que queda, la desolación que destruye este mundo y mi encomienda es ayudar a la Nada.
- ¿Por qué?
-Porque el humano sin esperanzas es fácil de controlar y aquél que tenga el control, tendrá el Poder.
La Historia interminable

Posted by Esteban at 14:37

0 destello(s) de luciérnaga