jueves, 20 de diciembre de 2007



-Se lo dije desde el principio, pero usted no quería creerlo. Cualquier rodeo hubiese sido más corto. Usted ni si quiera me escuchó. Y ahora es demasiado tarde. Ya hemos ido demasiado lejos.- dijo el Polvo.
- Es que yo pensé que estaba haciendo lo que me habías aconsejado. Debí interpretar mal tus señales.- se disculpó Nabetse.
- Pero algo ha cambiado. La grieta no vuelve a cerrarse. Y detrás de tus estrellas pintadas, fuera de tu mundo firmemente constituido, jamás cuestionado, subsiste aquello distinto que hace que todo sea dudoso. No puedes evitarlo. Pero tampoco estás dispuesto a aceptarlo. Durante mucho tiempo permances así, con la sensación de haber sufrido una herida que nunca se curará. Nada será ya como antes.
- Nunca el futuro es como el pasado, eso no debería amedrentarme. No obstante, estar hablando con la verdad me inquieta y me preocupa.
Reina un silencio aparente.
- ¿Por qué no te he oído?
- Si que me has oído Nabetse, pero sólo encontrarás las palabras en tu recuerdo.


No es la primera vez que me pongo a hablar con un libro, ni será la última si continuan manteniendo conversaciones tan interesantes.
Me despido ya y así aprovecho una de las ventajas de tener tan selectos lectores diciéndoos un sincero os quiero y felices navidades.

Posted by Esteban at 14:15

1 destello(s) de luciérnaga