martes, 11 de diciembre de 2007


Lamentablemente ya no me he vuelto a cruzar con mi mona lisa. Bueno primero os contaré de quién se trata, aunque ni si quiera conozco su nombre. Mi mona lisa es una chica que me es prácticamente desconocida. La conocí en la biblioteca mientras estudiaba intensamente para los exámenes y su candor fue capaz de filtrarse entre los muros de agobio, que me asediaban sin recelo, provocando así en mi un gran nerviosismo. Este fue tal, que cuando me levanté de el cómodo asiento se me cayó el móvil al suelo y muchos de sus componentes volaron a ras de suelo hacia todas las direcciones. Ella amablemente se me adelantó a recoger algunas piezas, que mis de aquella torpes manos no habían cogido aún.
Pero esto no acabó ahí, pero no os creáis que empezamos una larga charla ni nada por el estilo, me refiero a que días después nos volvimos a encontrar. Esta vez nuestros eternos observadores no eran ni mesas, ni libros, ni sillas; sino las traviesas burbujas de un jacuzzi. Yo no podía para de mirarla y de recorrer sus estilizadas curvas con mis pupilas, me tenía embelesado. Obviamente trataba de disimular mis miradas, sin embargo , en honor a la verdad, he de confesaros que dudo mucho que no lo notase. Además, tuve la fortuna que por una corriente de agua, un despiste o bien fuese su voluntad de que su pierna se movió y toco las mías. Yo salté levemente, no sé si del susto, de la impresionó o de la emoción; pero en ese instante fue cuando me dijo perdón y me deslumbró con su luminosa y amplia sonrisa. Os juro que jamás he visto una sonrisa como esa, que se me quedó grabada en la mente como con tinta indeleble y todavía a días de hoy ansío verla de nuevo.
Ahora que la llame mi mona lisa tiene una explicación completamente externa, en realidad, sólo se debe a que el domingo vi la película "La sonrisa de mona lisa" y la sonrisa de Julia Roberts, sin poder igualarse con la de la misteriosa chica, me recordó bastante a esta.

Y ya me despido compartiendo con vosotros un pequeño sentimiento que me ha conquistado hoy, que no sé si tiene nombre o no; pero no importa, simplemente os diré que me siento como Ender y no en el buen sentido.

"Katherine Watson no vino a Wellesley a encajar. Vino a marcar la diferencia"

Posted by Esteban at 13:08

1 destello(s) de luciérnaga